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diálogo entre la bestia y -lo que cree que es- Dios

¿dónde
estabas cuándo él sentía tu abandono,
cuando su miedo era más grande que sus años

y lloraba como un bebé dentro su cuerpo anciano y desnutrido?
no imagino tu misericordia cuando la crueldad de una enfermedad

puede asesinar un corazón antes de apagarse.

no imagino tu benevolencia
cuando preparaste este infierno porque tu creación pecó contra tu deseo,
no entiendo esa clase de amor -en realidad se parece mucho al que sentimos en la tierra-
no le veo nada divino.

no imagino tu bondad cuando una enfermedad aplasta los senos de una mujer
hasta quitarle la última gota de dignidad; deberías probar usar tetas.

no imagino tu poder cuando el miedo a la muerte ataca los ojos de un animal herido,
deberías probar vestirte de perro y soportar la inyección fatal.

no imagino como alguien así de grande podría saberse grande
viendo la miseria que creó con su «santa» inteligencia: cobarde

¿no deberías sentir vergüenza? ¿entonces porque yo debería sentirla?

Si con toda tu grandeza inventaste este juego tan perverso,
no sos digno del amor de ningún humano.

Fallaste. Fallaste. Y siempre pensé que la que fallaba era yo.

Pero vos fallaste,
sos una grandísimo sí,

grandísimo fracasado y mentiroso.

¿dónde estás cuando un humano sufre?

ah
claro…

fabricando religiones
rituales eternos
letras sagradas
rezos impronunciables
violadores -ups- ¡de eso se encarga el oponente no? ah pero el oponente es creación tuya también
para que nos pruebe: cierto, cierto

(todo queda en familia como en la mafia italiana)

y por favor no hablemos de gozo: hablemos de pozo

como es arriba es abajo

claro
estás mirando a ver si encima nos merecemos tu misericordia…

río
de verdad río a carcajadas: ¿misericordia vos?

de tal palo tal astilla dice un refrán:
mirá al humano y sabrás de que dios venimos.

sólo nos dan a luz para vernos morir:
maravilloso invento te has pensado para pasarte el rato

perverso

ah no cierto! es sólo nuestra percepción: lo tuyo es puro amor,

¡lo había olvidado!

sorry

bajá
si sos tan valiente volvete humano, vos y tus creaciones de luz

a ver que tan genial sos

¡vení usa tetas!

– dejar hablar a la bestia, sentirla, no juzgarla, escucharla sin rechazar nada de lo que diga, ni creerle nada de lo que diga.
primer secreto: sanar el lenguaje de las emociones

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