un día las cosas pueden cambiar

soy el agua fría,
salvaje, mineral
descendiendo por la montaña, hacia tu boca sedienta

soy la lluvia entre las ramas
reflejada en los ojos sin tinieblas
de un joven búho

siempre
fui la gacela asustada
escapando

entre la ciudad y el bosque

hoy

soy la osa
con sus tiernas vísceras
explotando en mi boca

(hecho durante un ejercicio de escritura poética)

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