Venus en doce

La aquilea, cuando se moja a la hora emplumada del crepúsculo,

crea gatas de azulado metal.

Así he oído decir a las mujeres rostro de azafrán que tejían

con manos cubiertas de espinas y restos de salmón, el dorado filo de cada mañana.

Y sé, sé que vivo, porque las sigo escuchando detrás del imperio digital del ruido.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Back to Top